Entrevista a Juanje Silguero, el Caballero Escribano

     Entre el 18 y el 20 de Septiembre se celebrará el VIII encuentro de los Caballeros del Traverso.

Esta semana contamos en el blog con una entrevista a su creador, Juanje Silguero, el Caballero Escribano y flauta solista de la Banda Municipal de Bilbao. ¡Espero que disfrutéis de la entrevista!

 

     

  • ¿Cómo comenzaste en la música?

     Supongo que son cosas del destino. Mi abuela paterna tocaba el piano en una fonda que tenía en Hondarribia. Por parte de mi madre, su abuelo era un importante organista en Tolosa, Felipe Gorriti. Somos cinco hermanos y mi padre eligió para cada uno de nosotros un instrumento: saxo, flauta, trompeta, piano y violonchelo. Mi primer instrumento fue el acordeón, pero estaba claro que no me gustaba porque yo no mostraba especial predisposición para ello. Con nueve años me pusieron en las manos mi primera flauta, y de momento sigo con ello. Con 12 años entré en la Banda de Música  de Irún, mi ciudad natal. Me sentía muy extraño entre tanta gente mayor y recuerdo que me daba mucha vergüenza que mis compañeros del colegio me vieran en los conciertos y en los desfiles, ya que el uniforme y la gorra de plato no me favorecían en exceso.

     El mundo de la música me producía mucha curiosidad. Cuando entré en el Conservatorio Superior de Música de San Sebastián empecé a conocer a gente de diversas disciplinas, y hacer música con amigos se convirtió en una prioridad para mí. La música es un lenguaje maravilloso y diferente que permite comunicarte y expresar tus emociones. A veces, lo que no puedes decir con las palabras lo dices con la música, ya que creo que es un lenguaje que sale desde el corazón y que transmite parte de tu ser y de tu energía.

     A los 18 años aprobé las oposiciones para flauta solista en la Banda Municipal de Bilbao. Puesto que sigo desempeñando con orgullo en la actualidad lo mejor que puedo. Según se mire es un fracaso o un triunfo para mí, porque después de 31 años en el mismo puesto uno se pregunta demasiadas cosas.

     

  • ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera como flautista?

     En un concierto que dimos con el trío que tengo de flauta, clarinete y fagot en la cárcel el Penal del Dueso, en mitad del concierto se acercó un preso por el pasillo gritando y señalándonos con el dedo. Cuando llegó a nuestro lado señaló al fagot y dijo en voz alta: “Cómo mola ese cacharro, ¡parece un bazoka! ¿como se llama?” Buf, ¡¡el susto fue morrocotudo!!

     Cuando fui a tocar con la Orquesta Sinfónica de Bilbao a Tokyo, los jefes de Muramatsu nos invitaron a comer muy amablemente. Nos sentaron delante de una bandeja muy grande de pescado crudo y nos miraron sonriendo. Yo esperaba que llegara una plancha para poder cocinar el pescado, pero esa plancha nunca llegó. Si Horacio y yo no empezábamos a comer ellos no iban a empezar nunca, y tuve que elegir una pequeña gamba cruda que vi en una esquina para que ellos se pusieran a comer. Me pasé toda la cena jugueteando con los adornos vegetales y sonriendo mientras bebía cerveza.

     El primer año que nos juntamos en Peñaranda los Caballeros del Traverso, Claudi Arimany fue el primero que llegó al pueblo, y no vio a ninguno de nosotros. Me llamó por teléfono y me dijo que no había nadie y que si había sido una broma, que había viajado más de siete horas y se sentía cansado. Yo le dije que efectivamente era una broma, y que no iba a ir nadie. ¡¡Imagínate!! Enseguida aparecí yo en la otra esquina de la plaza y nos dimos un abrazo. La aventura acababa de comenzar…

     

  • ¿Por qué surgieron los Caballeros del Traverso?

     Bueno, je je, no sé si hay un por qué o tiene que haberlo necesariamente. Fue un cúmulo de casualidades. Todo empezó en el condado de Laukariz, residencia de Horacio Parravicini. Allí estábamos Claudi Arimany, que tenía un concierto ese día, Jaime Salas, Horacio y yo. Empezamos a hablar de la amistad, de la necesidad de juntarse por el mero hecho de estar entre amigos, comer, pasear y todas esas cosas que uno hace por puro placer.

     Le conté a Claudi que en aquella época (te hablo del 2008) me solía juntar con Antonio Arias en Burgos para tocar juntos, pero que quizá la verdadera excusa era para charlar, comer cordero y distraernos de una vida que por entonces era para ambos harto complicada debido a problemas familiares de diversa índole que ambos estábamos atravesando.

     Claudi dijo que le gustaría quedar para hacer lo mismo y corrió presto a coger su agenda. Fijamos una fecha para varios meses después y lo demás fue cosa mía. Sólo tenía que juntar a varios amigos flautistas y encontrar un sitio donde poder comer buen cordero y pasar un fin de semana diferente, con nuestras flautas y nuestras vidas. En ese momento ya éramos cuatro. Lo demás fue fácil. Expuse la idea a Antonio Arias, Salvador Espasa, Vicens Prats, Pepe Sotorres y a Diego Crespo, gran amigo, pianista y burgalés, sabedor del buen yantar y de los lugares donde poder degustar exquisito cordero y caldos de la tierra, de la Ribera del Duero.

     El lugar elegido fue Peñaranda de Duero, un pueblo medieval con mucho encanto y con un castillo formidable. Lo demás corrió de mi cuenta. Me entrevisté con el alcalde, le conté una milonga sobre nuestras vidas, nuestros proyectos… y él insistió en que viéramos el castillo. Como soy un embaucador y mi cerebro funciona al mil por mil, mientras me enseñaba el castillo se me ocurrió decirle que íbamos a crear la primera Orden de Caballería dedicada a la flauta, y él gustoso me ofreció el castillo para que nos nombraran Caballeros allí mismo. Salí entusiasmado de la entrevista, y en menos de tres meses ya tenía el escudo de armas, el nombre -Caballeros del Traverso-, y nuestra máxima, que reza en el escudo: Verecundia, Prudentia et Honos. (Discreción, Prudencia y Honor).

     Lo demás ya viene rodado. Soy el Caballero Escribano porque así me lo han encomendado los demás. Me encargo de todo: de la web, de las redes sociales, de hacer los comunicados… etc etc. Alma mater de la Orden según dicen ellos, los que forman la misma. Reconozco que me gusta y me siento orgulloso del “cargo”, ya que como he dicho antes, soy bastante embaucador y soy capaz de vender un frigorífico a un esquimal o un jamón a un vegetariano.

     

  • ¿Qué hay que hacer para llegar a ser un Caballero del Traverso?

     Jaaaaaaaaaaaaaaa, ¡¡eso es secreto de sumario!! Supongo que hay un código tácito no escrito que todos intentamos cumplir. Alguien propone un miembro nuevo y ha de ser aprobado por unanimidad, ya que no queremos que entre nadie que haya podido tener algún percance con alguno de nosotros. Entre nosotros decimos que el aspirante ha de tener más de cuarenta años y tener o haber tenido una vida sentimental turbia o azarosa, que no vale la novia del pueblo de toda la vida. Pero esto último es algo totalmente prescindible ja ja jaa…

     He recibido numerosos emails diciendo que quieren pertenecer a la Orden y que les hagamos caballeros, pero eso no vale. Buscamos un perfil respetable y con cierto prestigio, pero no ha de ser especialmente prestigio como flautista, sino de una calidad humana probada. Nos han tildado de muchas cosas pero creo que no hacemos mal a nadie. Somos un grupo humano que se reúne periódicamente de una manera especial, que mezclamos música, flauta y sentimientos y que somos generosos con nuestro arte, ya que cada uno viene de una parte distinta del planeta. Nos pagamos nuestros viajes, nuestras comidas, nuestro alojamiento y ofrecemos conciertos de una manera totalmente altruista. Somos Quijotes del siglo XXI.

     

  • ¿Cómo ves el panorama musical actual?

     Cada vez hay gente mejor preparada en todas las disciplinas y a todos los niveles. Creo que en España hay mucho potencial pero pocas oportunidades a nivel profesional, ya que parece que el gobierno actual está cercenando sin ningún tipo de miramientos las ofertas de trabajo. Si en una comunidad autónoma hay más de una orquesta parece que molesta. Y se plantean quitar una o fusionar orquestas en vez de potenciar y crear más. La música es cultura y es necesaria para nuestras vidas.

     Habría que dar un buen tirón de orejas a nuestros políticos y apostar por la cultura. Ser músico en España cuesta mucho esfuerzo y muchos años de preparación, y después no vemos las oportunidades que nos gustaría ver. Crear escuelas de música en cada pueblo, Conservatorios en cada ciudad, potenciar las bandas de música y  las orquestas nos haría más humanos, mejores personas y la vida sería de otro color. Nos volvemos locos con el fútbol. La sociedad está enmelonada, aborregada con el fútbol, y pasa de la cultura en general. Una sociedad que lee, que escucha música y que cultiva las artes en general sería una sociedad más amable consigo misma.

     

  • Un consejo para los lectores del blog.

     Consejos vendo y para mí no tengo… ¿quién soy yo para decir algo a los lectores de este blog? Os diría que confiéis en vosotros mismos; que seáis curiosos con vuestro instrumento; que os planteéis las cosas más de una vez; no os conforméis con la primera respuesta cuando se os plantee una cuestión; confiad en vuestros profesores (en este país los tenemos muy buenos); que os pongáis metas pequeñas y a corto plazo para, una vez superadas, os sintáis reconfortados con vosotros mismos; que leáis el blog de Juan Val, lo está haciendo muy bien. Y una cosa que me digo muchas veces desde que conocí a mi maravillosa esposa: ¡¡HAY MÁS VIDA DESPUÉS DE LA FLAUTA!! Ah, y otra cosa muy importante. No hagáis caso de nada de lo que digo, ni siquiera existo…

 

1 comentario sobre “Entrevista a Juanje Silguero, el Caballero Escribano

  1. Pingback:10 años de flauta travesera, armaduras y espadas.

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