Cómo prevenir las lesiones de los músicos

     En el artículo de la semana pasada, hablamos de porqué se lesionan los músicos en general, recalcando la importancia de adquirir una postura adecuada, y nos centramos especialmente en los errores posturales que más comúnmente suelen cometer los instrumentistas de flauta travesera. En esta segunda parte daremos unas pautas generales para prevenir lesiones en los músicos en general y unos consejos en particular para los flautistas.

  • Altura del atril: la altura ideal es aquella en la que la partitura nos quede a la altura de los ojos. Suele ser habitual tenerlo más bajo, y especialmente cuando se toca en orquesta. En estos momentos es inevitable colocarlo más bajo para poder tener una buena visibilidad del director, sin embargo, es conveniente ponerlo lo más a la altura de los ojos posible.

  • Calentamiento: ante la pregunta: ¿qué es lo que haces para calentar antes de tocar?, la gente habitualmente responde que calienta haciendo escalas o algún ejercicio técnico. Hay quien lo hace cogiendo algún pasaje lento de lo que está estudiando en ese momento y hay quien responde que nunca calienta. Obviando esta última respuesta, ninguna de las respuestas anteriores sirve como método de calentamiento en sí mismo. Calentar es llevar la sangre hasta los músculos que la van a necesitar para funcionar y la mejor forma de hacerlo es lejos del instrumento. Cualquier pequeño ejercicio aeróbico puede servirnos: subir escaleras, una pequeña carrera, hacer unas pocas sentadillas y movilizar todas las articulaciones de nuestro cuerpo. Esto es suficiente para hacer que el corazón empiece a bombear la sangre por todo nuestro organismo.

  • Pautas de descanso e hidratación: es necesario tomarse tiempos de descanso cada 40-50 minutos, tanto para dar reposo a la musculatura como para desconectar la mente y mejorar la concentración en el siguiente periodo de estudio. Aprovecha estos momentos de descanso para hidratarte y estirar. La hidratación es importante, no debemos olvidar que somos un alto porcentaje de agua. La falta de concentración, la fatiga o el cansancio (ya sea físico o mental) pueden ser consecuencia de una falta de agua. En cuanto a los estiramientos, a continuación te recomiendo dos que son muy útiles para la mayoría de los instrumentistas:

  • Estiramientos epicondíleos y epitrocleares: estos grupos musculares se encuentran ambos en los antebrazos. En las imágenes siguientes puedes observar una de las formas en las que se pueden estirar estos músculos. Recuerda mantener el estiramiento durante al menos 30 segundos para que sea realmente efectivo.

     Centrándonos más en los flautistas, estos podrían son algunos consejos que pueden servirte de utilidad:

  • Evalúa los elementos posturales de los que hablábamos en el artículo anterior colocándote frente al espejo. Algunos aspectos a observarte son: la mirada en horizontal con los hombros, ambos hombros a la misma altura, la cabeza alineada con el tronco o los pies a la misma altura (y no uno de ellos más adelantado que el otro).

  • Estudiar apoyado en pared puede servir para evitar la rotación del tronco. Hazlo con las rodillas ligeramente flexionadas, apoya toda tu espalda en la pared y nota que dejas el mismo peso en los 4 puntos que puedes ver en la siguiente imagen:

  • Valora el uso de adaptadores. No todas las anatomías son iguales y según tus dedos sean más cortos o más largos, el uso de estos adaptadores puede ser más o menos recomendable en la prevención de lesiones.

  • En cuanto al aspecto respiratorio, te recomiendo un ejercicio que te permitirá tomar conciencia sobre si tu tórax se expande simétricamente o hay predominio de uno de los dos lados: colócate tumbado boca arriba en una posición en la que te encuentres cómodo y pon ambas manos sobre las costillas, una en el lado derecho y otra en el izquierdo. A continuación coge aire y nota si ambos lados se expanden a la vez, si la expansión comienza en el mismo momento en los dos lados y si finaliza también en el mismo momento. Es probable que notes asimetrías en el movimiento tanto de coger aire como en el de expulsarlo. Una vez que has comprobado cómo se mueve tu tórax, intenta que en la próxima inspiración, ese movimiento se vuelva lo más simétrico posible.

     Todas estas son recomendaciones generales para trabajar la postura ideal. No debe agobiarte el ir buscando siempre la mejor posición. Al final, la colocación perfecta siempre implicaría una rigidez constante para mantenerla. Es importante que conozcas la postura ideal y que seas capaz de conseguirla, pero eso no implica que tengas que estar el 100% de tu tiempo en ella. Conócela y búscala, pero siéntete libre de moverte cuando la música lo requiera y aprende a volver a ella cuando la hayas perdido.

Ana Mínguez

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