Entrevista a Bricoflauta

     ¡Bienvenidos a mi nuevo blog! En este nuevo espacio pretendo compartir con vosotros un poco más de mis experiencias dentro del mundo de la música: comentarios de conciertos, entrevistas, reflexiones… Espero que lo disfrutéis.

     Esta primera entrada de mi blog quería ocuparla con una entrevista muy especial. Un maestro del «blogging flautístico» y de la vida en general del cual creo que todos podemos aprender mucho.

     Antonio Pérez Jiménez, también conocido como BricoFlauta, es profesor de flauta del Conservatorio Profesional de Música «Joaquín Turina» de Madrid y creador del blog BricoFlauta.

 

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– Sonará a tópico pero, ¿Cómo empezaste en el mundo de la música?

Mirando hacia atrás, puede parecer un auténtico milagro que me dedique a estos negocios sin haber nacido en Lliria, ni en Cullera. Mi pueblo, Aguilar de la Frontera (Córdoba), desde luego que no era “la cuna de la música”, pero tuve la oportunidad de rodearme de música durante toda mi infancia.

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Comencé tocando el laúd en la rondalla “Centro Filarmónico” de mi pueblo. El lugar donde ensayábamos era un local del ayuntamiento donde también ensayaba, en la planta de arriba, la banda de música. Siempre sentía mucha curiosidad por ver qué es lo que se cocinaba en la planta de arriba y de vez en cuando me hacía alguna escapadita para escuchar. No sé por qué pero me llamaba poderosamente la atención la flauta, la forma del bisel, su sonido… soñaba con la flauta. Un día, en el descanso del ensayo de la rondalla, volví a subir a oír la banda y dio la casualidad que también ellos estaban en el descanso. Me acerqué al flautista y le pregunté si podía tocar “rápido” “La Rosa del Azafrán” (la estaba tocando yo en la rondalla). Naturalmente él soltó una gran carcajada (imagínate un mocoso de 6 años poniéndote a prueba). Comenzó a tocar los primeros compases y no podía dar crédito a lo que escuchaba; estaba totalmente absorto por aquel sonido… fue una experiencia que nunca olvidaré. A partir de ese momento quise ser flautista.

A los 7 años, mi padre me llevó para que me conociera el director de la banda y valorara mis aptitudes para tocar la flauta. Me cogió la barbilla, me inspeccionó la boca como a un caballo y a continuación me dio un flautín de 5 llaves, por cierto. Me dijo: ”¡sopla como si tiraras una cáscara de pipa!”. Yo soplé, y no sé cómo, aquella cosa sonó. Menos mal que no me habló del diafragma, si no, acabo tocando el bombardino.

Soñaba con entrar en la Banda de Música, vestido con el uniforme y tocando en las procesiones pero nunca lo conseguí. Pasaron 3 años y estaba totalmente aburrido y desanimado de soplar en aquel “bicho”, que por cierto, tenía que mojarlo en agua para que sonara. El agua tapaba momentáneamente las múltiples grietas de aquel instrumento de la época cuaternaria. Un día, mi padres, viendo que no iba “ni para atrás ni para adelante” decidieron matricularme en el Conservatorio de Música de Córdoba y ahí comenzó mi carrera musical. Siempre estaré agradecido a mis padres por esa decisión y por animarme a escoger este mundo.

 

– ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera musical?

Lo más curioso que me ha ocurrido en mi carrera como flautista es casarme con una flautista y después de muchos años poder tocar dúos sin morir en el intento. Conocí a mi mujer estudiando en Londres y nuestra historia podía haberse titulado perfectamente “Ocho apellidos valencianos”. Yo era el graciosillo de la historia y Lola, como buena valenciana, era la que cortaba la realidad con una cuchilla. Aparentemente no era su “tipo” pero yo presentía que no le caía tan mal. Pero ya se sabe, como buen Leo…”el que la sigue la consigue”.

DSC_0227~2A parte de esto he conocido a gente fantástica, he disfrutado con Mozart, me he aburrido con Taffanel et Gaubert, he jugado al futbol con Aurèle Nicolet en una playa de Murcia; hice el logotipo de la AFE; me contrató “Bricoflauta” como subdirector del departamento de Recursos Humanos. En una ocasión me tiré al suelo en un ataque de risa impresionante en mitad de un concierto, cuando la soprano iba dos compases por delante de la orquesta y ya no había solución. Fuimos directamente al concierto sin ensayar y las partituras estaban mal copiadas. He conocido a flautistas que eran personas y a personas que no eran flautistas, y he descubierto que en la cocina estudio la flauta genial, sobre todo con un buen “Ribera del Duero”.

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«El diafragma es muy importante para tocar la flauta, sobre todo acompañado de guarnición y buen vino»

 

– ¿Cómo ves el panorama musical actual?

España se está convirtiendo en el país de las “desoportunidades”, donde vivir de lo que te gusta es noticia en “Cuarto Milenio”.

Hace años en España, en la época del ladrillazo, cuando los encofradores iban en BMW y un estudiante de flauta se compraba una flauta de oro sin pestañear, ser profesor de Conservatorio era la última opción en los planes de muchos estudiantes que soñaban con ser “solista” de orquesta; luego se desinfló la burbuja inmobiliaria y ser “flautista- mileurista” empezó a ser un especie protegida. Ahora te puedes sentir “superhappy” si das clases extraescolares en un colegio, enseñando en primaria “los patitos” con flauta dulce y de vez en cuando te explotan en un musical o en un bolo zarzuelero. Eso sí, viviendo en casa con tus antepasados y robando la wifi de tu vecino.

Y por si fuera poco, formar parte de una orquesta española se está convirtiendo en una misión imposible: plazas que dejan desiertas y que vuelven a ocupar con los músicos contratados que se presentaron a las mismas oposiciones, ¡una locura! El caso más alarmante y que nos tiene que hacer reflexionar, es el del actual solista de viola de la Orquesta Filarmónica de Berlín, murciano él, y que poco antes de irse a Berlín suspendió las oposiciones en una orquesta española,- ¡por favor!, ¿hay un psiquiatra en la sala?

 

– Y por último, un consejo para nuestros primeros lectores.

Cada vez soy más partidario de que los consejos los den las abuelas. El ser humano, incluso los flautistas, aprenden a través de las experiencias y la vida nos ofrece multitud de ellas.

Me encanta buscar, experimentar, cuestionarlo todo y aprender de todos. Creo que un profesor, a través de su experiencia concreta, debe ser una pieza más del engranaje pedagógico que ayude a conectar al alumno con el mundo trascendente, a través de la flauta.

DSCN4759.JPGCreo que la pedagogía debería estar encaminada a formar a personas, a seres humanos que ejercen una actividad con un fin mucho más elevado que el de llegar a ser un virtuoso, un ejecutivo de éxito o “gentelmanflute”. Vivimos en una sociedad donde el “miedo” crece como los hongos en la humedad, y este mismo miedo nos conduce a crear falsos dioses como el dinero, el éxito, el poder… olvidamos nuestra verdadera esencia y nos olvidamos de lo que somos: vinimos al mundo desnudos y nos vamos “ni con lo puesto”.

Un consejo que me dio un día Agapito Miramachu, en estado de embriaguez: “Si alguna vez crees que eres muy bueno y único, échate un rato en el sofá y tómate una aspirina hasta que se te pase”.

5 comments to “Entrevista a Bricoflauta”

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  1. Isabel Serra Bargalló - 24 octubre, 2017 Responder

    Mi primer profesor de flauta también me enseñó lo de la cáscara de pipa para sacar el sonido… Me ha hecho mucha gracia!

    Felicidades por la entrevista!

    • JuanVal - 24 octubre, 2017 Responder

      ¡Creo que es uno de los recursos míticos para enseñar! Jaja.

      ¡Y gracias! 🙂

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