Entrevista a Diego Aceña

     Esta semana tengo el placer de presentaros a un amigo que no para de crecer en su carrera musical. Diego Aceña ha pasado por lugares tan emblemáticos como el Royal College de Londres, la Academia de London Philharmonic Orchestra o el Wigmore Hall. Ha sido academista de la conocida Staatskapelle Dresden y ahora es flauta solista en el Staatstheater de Kassel. ¡¡Este chico promete!! ¡¡Espero que os guste la entrevista!!

 

 

  • ¿Cómo comenzaste en el mundo de la música?

     En mi casa siempre hubo música de todo tipo. Recuerdo sobre todo cantar con mi padre tocando la guitarra. Justo cuando nací, mi padre (que es músico amateur) estaba estudiando flauta, y según dice, yo siempre quería probar y no le dejaba estudiar.

     Así que cuando con 7 años entré en el conservatorio, ya sabía hacer sonar al menos la cabeza de la flauta. Siempre me gustó y emocionó la música, pero me costó un poco entender la disciplina que conlleva y la soledad que supone a veces el estudio de tu instrumento. Así que cuando realmente me enganché a la flauta fue cuando empecé a tocar con gente, ya sea música de cámara, banda u orquesta. Creo que es cuando le encontré el sentido a lo que hacía, y desde entonces no he parado de disfrutar con lo que hago.

     Pero sin el apoyo incondicional de mis padres y la ayuda de todos mis profesores (desde el Grado Elemental y Medio en Madrid, el Superior en Zaragoza y el Máster en Londres) no habría sido capaz de ir superando cada pequeño escalón en mi carrera, ni ser lo que ahora soy.

 

  • ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera musical?

      Me han ocurrido muchas anécdotas graciosas y curiosas en mi carrera. Recuerdo que cuando fui a hacer las pruebas, mi inglés no era demasiado bueno y necesité de traducción para saber que había entrado. Lo mismo me ocurrió, pero con el alemán en Staatskapelle Dresden cuando entré como academista.

      En mis años en Londres tuve que hacer de todo para ganar algo de dinero durante mis estudios. Una vez fui a un instituto para hacer un taller de composición con otros alumnos del Royal College y, en principio, para tocar las obras que los estudiantes habían compuesto. Pero cuando llegué allí estaba yo solo y tuve que dar una clase de composición a alumnos de bachillerato, y luego  revisar una a una sus composiciones. ¡Nunca he improvisado tan bien en mi vida!

 

  • ¿Cómo ves el panorama de la música actualmente?

       Llevo bastante tiempo fuera de España y, aunque me encantaría, veo complicado volver. Así que hablaré de lo que veo desde fuera. Se convocan muy pocas plazas y no hay un soporte económico y cultural que apoye la música en nuestro país. Es una pena que muchos músicos de mi generación hayamos tenido que salir fuera sin fecha de regreso, aunque esto también nos ha hecho vivir experiencias musicales, prepararnos  y conocer cosas que en nuestro país habrían sido mucho más difíciles.

 

     En España tenemos músicos de muchísimo talento. No hay más que ver orquestas jóvenes como la Gustav Mahler o Schleswig Holstein, de las que he formado parte, y en las que el porcentaje de músicos españoles es normalmente el predominante.

     He vivido en países como Inglaterra y Alemania (donde resido actualmente), y son países en los que la música funciona de maneras muy diferentes. En Inglaterra la financiación es más privada y en Alemania todo es estatal. Pero en ambos hay muchísimas oportunidades y muchos conciertos. En Inglaterra lo más habitual es ser freelance (tocando en orquestas profesionales, amateurs, música de cámara o dando clases), lo cual te permite vivir de la música pero no siempre con las mejores condiciones.  En Alemania las condiciones laborales son mucho mejores y hay muchísimas orquestas, y por tanto plazas ofertadas, pero también el nivel y competencia es altísimo en las pruebas.

     La mayor diferencia de estos dos países con España es que tanto la música como el arte en general están mucho más valorados y apoyados que en nuestro país. La tradición musical en Alemania está mucho más arraigada, y orquestas como la Staatskapelle Dresden ¡funcionan desde el 1548! El público también está más formado musicalmente en general y el precio de las entradas es mucho más asequible (incluso alguna vez es gratis para estudiantes), lo que hace más fácil que la gente se interese por la música y llene así los auditorios. Ir a escuchar un concierto de una orquesta sinfónica puede ser parte del plan para el fin de semana y no sólo estar visto como algo elitista y excepcional. Esperemos que esto cambie poco a poco en España.

 

 

  • Un consejo para los lectores del blog

     No soy quien para dar consejos, sólo puedo decir lo que yo me aplico a mí mismo. Sobre todo que tengan ilusión por lo que hacen, que siempre tengan objetivos y sueños, y luchen por ellos.  Que sean valientes.

     Que sean constantes y no se desanimen. La carrera musical no es siempre un camino de rosas y muchas veces te encuentras contratiempos o problemas, pero hay que intentar aprender de todo y hacerse más fuerte con todas las experiencias. Al final con trabajo siempre se ven los resultados, ¡solo hay que tener paciencia!

    Que sean humildes y estén siempre dispuestos a aprender, que tengan los oídos bien abiertos para escuchar a profesores, amigos, otros músicos… pero sobre todo para escucharse a uno mismo y saber cómo queremos sonar, y lo que queremos transmitir y hacer musicalmente. Hay que forjar nuestro propio criterio musical, ya que ¡nosotros mismos podemos ser nuestro mejor profesor!

 

 

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