Entrevista a Rafael Adobas

¡Te traigo una nueva entrevista en el blog! El recientemente galardonado con el tercer premio en la categoría de flauta en el Carl Nielsen International Competition y el premio a la mejor interpretación de la obra comisionada compuesta por Thomas Larcher.

Él es Rafael Adobas, ibicenco y muy pero que muy joven. Ya ha ganado otros concursos, como el I Concurso Nacional de Flauta “Theobald Böehm” (2010), el VII Certamen Nacional “Andalucía Flauta” (2011), el Concurso de Flauta de la Asociación de Flautistas de España (2012), o el segundo premio en la categoría Superior del X Premio Internacional Andalucía Flauta-AFE (2015).

Sin duda, un gran flautista y una gran persona, como podrás leer en la entrevista. Espero que te guste, y si es así, ¡comparte la entrevista con tus amigos! 🙂

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Rafael Adobas (c) Toni Escobar

  • ¿Cómo empezaste en la música?

Desde siempre, en casa ha sonado música de todo tipo. Crecí en una comunidad filipina donde cada domingo cantaban canciones espirituales con mucho ritmo, algunas muy rápidas y otras más lentas con mucho sentimiento, cosa que me encantaba. A día de hoy, siempre que vuelvo a casa participo y toco la flauta y, si no hay pianista, el piano. En mi familia todos cantan por afición, y en las fiestas familiares siempre tenemos el karaoke puesto. Ya desde pequeño mi madre me obligaba a cantar delante de todos, y más adelante empecé a cantar en bodas, bautizos e incluso participé en algún concurso de talentos.

Mi hermana estudiaba piano en el conservatorio y mis padres querían que todos estudiáramos música. Entonces a los 8 años hice las pruebas de acceso a grado elemental. Entre mis opciones había violín, flauta y piano, pero la primera era piano, ya que por facilidad y tema económico era lo que más nos convenía en casa. Quedé primero en la prueba y podía escoger el instrumento que quisiera. Llegó el día de adjudicación de instrumentos: el director llamaba por orden de lista y los padres tenían que decir el instrumento que escogían en voz alta. En ese momento, mi padre dijo “flauta”. Yo no entendí nada, ni él tampoco. Al darse cuenta, tuvo que esperar a que acabase la lista para acercarse al director y poder rectificar el error. Pero ya era demasiado tarde; cambiar el instrumento significaría repetir el proceso y pasar lista otra vez. Imaginaros el mosqueo de mi padre… recuerdo que al día siguiente mi madre le decía a mi padre: ¿y ahora de dónde sacaremos el dinero para comprar una flauta? Tuvimos suerte de encontrar una flauta de segunda mano, y en unas semanas ya pude tocar con ella en mi primera clase.

 

  • ¿Cuál ha sido tu recorrido como flautista hasta ahora?

Empecé a los 8 en el conservatorio de Ibiza con Fátima Támarit, Antonio Pérez, Xus Millet y Lorena Elegido como primeros profes. Fue Joana Moragues, durante mis primeros años de grado medio, quien me animó a presentarme a mis primeros concursos de flauta y a ir a por todas pase lo que pase. Desde aquel entonces, cada concurso era un incentivo para viajar a diferentes ciudades, preparar nuevo repertorio… Además ¡conocí a mucha gente! Muchas de las amistades flautísticas que a día de hoy conservo son por estos concursos. También fue cuando empecé a tocar como solista con varias agrupaciones del Conservatorio, con la Banda de Sant Antoni de Portmany, pueblo en el que he crecido, y con la Joven Orquesta de Ibiza bajo la dirección de Salvador Brotons, uno de mis mejores recuerdos a día de hoy. Durante mis últimos años de grado medio también daba clases con Anikó Pusztai, y viajaba mucho a Palma de Mallorca para recibir clases de Vicens Prats. Más adelante tuve la oportunidad de seguir formándome con él en la ESMUC en Barcelona. Fueron 2 años de mucha música y pude tocar con las jóvenes orquestas de Barcelona (JOSB) y de Catalunya (JONC). También aproveché para hacer música de cámara y ¡tengo muy buenos recuerdos con los compañeros! A día de hoy, me encuentro cursando el último año de superior (Bachelor) en la Hochschule für Musik und Theater en Múnich con Andrea Lieberknecht, con la ayuda de la Fundación Humboldt, ¡y estoy muy contento de poder vivir esta experiencia! Vine al principio como estudiante Erasmus y me gustó mucho el hecho de compartir experiencias con mucha gente de diferentes nacionalidades y las oportunidades que hay de escuchar a grandes orquestas, ¡e incluso de colaborar con ellas!

  • ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera musical?

Así como curioso creo que al final uno recoge muchas anécdotas tras los años. No hace mucho, en Múnich, me dejé la flauta en casa antes de un concierto, jajaja. Sí… no me olvidaré de la cara que se me quedó al darme cuenta ya de camino al conservatorio. Menos mal que no era un concierto nada importante y tenía a una amiga de visita que pudo dejarme su flauta. Lo gracioso (no tan gracioso) es que no era la primera vez que me la dejaba. Ya me había pasado en mis primeros años de elemental, e igual, me daba cuenta al bajarme del coche delante del conservatorio y las dos veces llegué llorando a clase, jajaja. ¡Después de unas cuantas veces ya sí que no volverá a pasar!

Los veranos suelo trabajar en un hotel. El primer año repartía snacks y bebidas con un carrito alrededor de la piscina y ya después trabajé como ayudante de camarero controlando los huéspedes que venían en cada comida. Durante el primer año pensé en tocar melodías con la flauta cuando tenía ratos muertos/aburridos, y cada día era una experiencia única. Me pedían diferentes canciones y yo me movía y caminaba alrededor mientras tocaba. El 80% de la clientela era inglesa y durante una cena me pidieron que tocase el himno del Liverpool FC “You’ll Never Walk Alone”. Después de tocar las primeras notas, la gente dejó de comer y de hacer lo que hacía y empezó a corear la canción. Ya cuando llegamos al estribillo, que de la emoción no sé cuántas veces lo repitieron, todo el mundo estaba de pie, cantando a grito pelado. Incluso había gente de diferentes mesas mirándose y abrazándose. Si no conocéis la canción, os recomiendo echarle un vistazo y entenderéis. Todos los trabajadores del comedor y yo estábamos con los pelos de punta y los ojos llorosos. Se creó una atmósfera irrepetible en aquel momento que nunca olvidaré.

– Has sido galardonado recientemente con el 3er premio en el Concurso Internacional Nielsen, ¡enhorabuena! ¿Cómo fue la experiencia?

¡¡Muchas gracias!! Aún no me creo del todo que haya sucedido. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, y aún tengo el estómago revuelto de haber vivido tanto en tan poco. Haber podido tocar todo el repertorio que había preparado ha sido una de las grandes satisfacciones. ¡Y con músicos increíbles! Cada vez que salía al escenario, por dentro me medio reía y decía, pero ¿cómo puedo estar aquí? ¡¿Está realmente pasando…?!

Desde las pianistas acompañantes, hasta la Orquesta Sinfónica de Odense en la semifinal y la Filarmónica de Copenhague en la final, ha sido todo un lujo de experiencia.

El haber conocido y compartido escenario con flautistas que admiro ha sido todo un sueño. Y, por supuesto, ver entre el público a mi padre y a mi madre, que vinieron de Ibiza y Ámsterdam y aguantaron los 10 días conmigo de principio a fin. Que pudiesen vivir segundo a segundo la preparación, cada actuación y se emocionaran viendo cómo me entregaban los premios… Todo esto es el premio verdadero.

 

  • ¿Cómo preparaste el concurso?

El programa era muy exigente, donde había una composición/collage y otras obras de diferente estilo, la mayoría de ellas totalmente nuevas para mí. Nos avisaron sobre la invitación al concurso a principios de enero, y desde entonces hasta marzo aproveché todos los recursos que tenía para prepararme al 100%. El tiempo pasaba muy rápido… Aún así, tuve mucha suerte al tener las vacaciones de semestre semanas antes del concurso, y aproveché al máximo para poder enfocarme en la preparación. Me escuchaba las piezas en el tranvía de camino a clase, las tarareaba mientras hacía ejercicio, mientras cocinaba, las cantaba antes de dormir, simulaba el momento de la actuación en mi mente todos los días… Todo esto también me ayudó a memorizar casi todo el programa del concurso, ¡una meta que no esperaba alcanzar!

Ha sido más una preparación mental en todos los aspectos que técnica o flautística. Sobre todo mental. Mi madre me regaló un libro titulado “How to make positive imaging work for you” e incluye muchos consejos a seguir día a día, cómo visualizar los problemas y lo más importante, cómo mantener viva y positiva la imagen que tenemos de nosotros mismos (muy aplicable en cualquier otro campo de nuestra vida). Esto también incluye el no martirizarme si algo no sale, mantener la calma en todo momento y tener mucha, mucha paciencia.

Según pasaban las semanas e iba leyendo y “absorbiendo” las piezas tenía más claro que la gente iba a ir con la técnica muy asentada, con un sonido muy bonito – aspectos que no descuidaba y también trabajaba. Entonces decidí centrarme al extremo en tener las ideas musicales muy claras y poder transmitir en cada segundo todo lo que tenía en mente, para así llegar al momento de la actuación y disfrutar. ¡En este aspecto puedo decir que salí muy contento después de cada ronda!

Este tipo de retos también te ayudan a organizarte y a aprovechar el tiempo de manera más eficiente (no hay tiempo físico para pasar todo el repertorio a profesores), y a conocerte más a ti mismo, tus virtudes y defectos, tus reacciones según a qué cosas y cómo desenvolverte en situaciones de estrés. También me ayudó mucho el hacer vida a parte de volcar toda mi energía en el concurso: quedar con los amigos, Netflix, salir de fiesta, leer, dar un paseo, etc. Tener pausas y pasar tiempo con gente que te apoya también ha formado parte de la preparación, ¡y lo he notado mucho!

Por supuesto, mis profesores en Múnich me han ayudado mucho; Andrea Lieberknecht con cada detalle y la seguridad a la hora de afrontar cada pieza, y Marion Treupel-Frank con el repertorio barroco. Y el collage… qué decir de todos mis amigos que han aportado su granito de arena. Realmente, en un reto como lo ha sido este concurso, había mucha gente detrás y el éxito también es de todos ellos.

 

  • ¿Cuáles son tus perspectivas de futuro?

Por ahora, seguir trabajando y preparándome para varias pruebas de orquestas. Tengo el gusanillo de poder aprender en una academia orquestal o poder hacer un prácticum. ¡En Alemania tienen la suerte de poder disfrutar de estos programas! Y más adelante, poder trabajar en una orquesta profesional y compaginarlo con la docencia, mucha música de cámara y conciertos de solista si hubiese oportunidad. También, con el premio del concurso, me gustaría aprovechar para buscar otro instrumento que me ofrezca más posibilidades y me permita expresarme aún con más libertad.

Por otro lado, tengo muchas ganas de presentar el recital de fin de grado este 4 de julio en el Conservatorio de Múnich. ¡Quedáis todos invitados! Habrá repertorio del concurso y por supuesto alguna que otra sorpresa… 🙂

  • ¿Cómo ves el panorama musical actual?

Según lo que observo, todo está evolucionando a una velocidad increíble: hay muchos avances en la tecnología y ahora disponemos de más herramientas para crear música. A un solo clic podemos publicar algo y compartirlo y que todo el mundo tenga acceso a ello… ¡cosa impensable hace unos años! Hay vídeos y masterclasses en línea, conciertos enteros en YouTube y un sinfín de grabaciones de las que podemos escuchar y aprender.

Aun así, con esto de las tecnologías, veo que la gente se dispersa más fácilmente y está como muy saturada de tanta información que dan las redes sociales, y a veces noto falta de compromiso o de actitud frente a ‘x’ situaciones. Y también se ve afectado a gran escala… se hacen recortes en cultura, las artes pasan a un segundo plano en las escuelas, las orquestas empiezan a estar en peligro de extinción, y un largo etcétera. Si realmente estos temas nos importan, como artistas, pienso que es nuestro deber aprovechar para inspirar a todo aquél que nos rodea, cultivar un espíritu creativo e innovador, y sobre todo inculcar valores como la disciplina y el compromiso a las próximas generaciones. ¡Tengo muchas ganas de ver lo que pasará en unos 5 años!

  • Un consejo para los lectores del blog.

No sabría exactamente qué decir… Si algo he aprendido en todo este tiempo es a ser siempre agradecido con todo. A aprovechar cada oportunidad por muy pequeña que sea y a hacerlo todo con mucho entusiasmo. Estudiar escalas y hacer notas largas con mucha concentración, y en el escenario poner todo el corazón.

Hay mucho más allá de la música, como el despertarte después de una buena siesta, pasar una noche de cervezas con los amigos, disfrutar de una puesta de sol, abrazar a tu mascota, etc… Creo que detalles como estos ayudan a crear tu personalidad y tu autenticidad a la hora de expresarte.

Para mí se empieza a crear magia cuando uno se expresa desde las entrañas, se sorprende a sí mismo, y entonces es cuando el oyente se emociona. Por esto y muchas más razones, pienso que vale la pena seguir luchando y apostando por el arte.


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