Entrevista a Stella Castro

¡Ya estamos aquí con una nueva entrevista! Seré muy breve, ya que la entrevista es extensa, pero muy muy interesante. Hoy nos acercamos al mundo de la musicoterapia a través de la flauta travesera. Será a través de la bañezana afincada en Madrid Stella Castro, flautista y musicoterapéuta, entre otras muchísimas cosas.

¡Espero que disfrutes la entrevista! Y por supuesto, si te ha gustado, te animo a que la compartas en las redes sociales. ¡Al igual que te animo a apoyar este blog en Patreon! 🙂

 

  • ¿Cómo empezaste en la música?

Mi padre ha sido mi inspiración. Le gustaba cantar copla (algo que hacía muy bien), y poco a poco eso fue calando en mí. Cantaba en el coro del colegio y hacía los solos. Luego aparecieron las aulas de música en La Bañeza, en León (mi ciudad de origen), y a la edad de 8 años les dije a mis padres que me apuntasen a estudiar música. Mi padre, al que le encantaba, lo hizo sin pensárselo dos veces. Primero comencé con el acercamiento al lenguaje musical y años después con la flauta travesera.

  • ¿Por qué te decidiste por la flauta travesera?

Un día, en la televisión, vi un instrumento que brillaba mucho (parece de broma, pero en realidad fue así). Escuché el solo para flauta de Scheherezade de Rimsky–Korsakov y me dije: “¡Yo quiero tocar ese instrumento tan bonito y brillante!”. Posteriormente, mi padre se lo dijo a Agapito Toral (el director de la Banda de La Bañeza en ese momento), y entre unos y otros me animaron a tocar la flauta travesera. El director de la Banda estaba encantado, porque en ese momento no tenía flautas en la banda, y él me decía: “tienes que ir al conservatorio a estudiar”. Pronto mi padre me compró una flauta y comencé a estudiar en el Conservatorio “Ángel Barja” de Astorga.

  • No sólo la flauta forma parte de tu vida ¿Nos puedes contar a qué más te dedicas?

Además de flautista, soy musicoterapeuta y psicóloga de músicos y artistas en general. Trato a personas de Diversidad Funcional (Trastornos alterados del desarrollo, Trastorno del Espectro Autista, Síndrome de Asperger; Síndrome X-Frágil, Síndrome Potocki-Lupski, Síndrome Prader Willi, Síndrome de Ángelman, …), Salud mental (Depresiones crónicas, Depresión infantil-juvenil); Geriatría (Pacientes con Alzheimer y Demencia Senil); Psicopatología infantil y adolescente, etc. Y enfermedades en los Músicos como la Ansiedad Escénica, bloqueos musicales y corporales, Distonía Focal, etc. Son muchos los trastornos que existen tanto en niños como en adultos, y me encanta trabajar con y a través de la música para mejorar y restaurar a otros. Antes de seguir querría explicar qué es la musicoterapia. Según la American Music Therapy Association se define como: “El uso controlado de la música con el objeto de restaurar, mantener e incrementar la salud mental o física. Es la aplicación sistemática de la música, dirigida por un musicoterapeuta en un ambiente terapéutico, con el objeto de lograr cambios de conducta. Estos cambios ayudarán al individuo que participa de esta terapia a tener un mejor entendimiento de sí mismo y del mundo que lo rodea, pudiendo adaptarse mejor a la sociedad”. La musicoterapia es una gran ciencia, y por eso me gustaría que, cada vez más, los flautistas y músicos nos acerquemos a ella. Cuando descubrí la musicoterapia con Amelia Oldfield en Cambrige no pensé que me fuera a enamorar tanto y que fuese, años después, a ocupar el centro de mi vida.

El empleo de la musicoterapia comenzó primeramente por ayudar a mis alumnos de Conservatorio y de la Escuela de Música allá por el 2006. Notaba que mis alumnos se tensaban, ponían su cuerpo en contra del instrumento y no sabía por qué. Yo en ese momento también me encontraba en un período personal de “búsqueda” para mejorar mis destrezas flautísticas y mi creatividad.

Sucedió también que la primera vez que traté a una niña en las prácticas de musicoterapia fue con parálisis cerebral con poca movilidad y muy indefensa. Fue tal el impacto en mí y su mejora a través de la musicoterapia que comencé a trabajar profundamente en esta disciplina tan bonita. Poco a poco me di cuenta que había infinidad de técnicas al servicio tanto de las personas con diversidad funcional y otro tipo de patologías, como también para aquellos músicos que necesitaban explotar su creatividad y mejorar otras cuestiones instrumentales tanto de malestar muscular como de ansiedad escénica.

Y fui adentrándome no solo en la interpretación a niveles profundos de la psique, sino en el estudio musical y neurológico desde el punto de vista musicoterapéutico. Y descubrí el Método Guided Imagery and Music (BMGIM) de Helen Bonny. Helen fue una gran violinista de diversas orquestas en los Estados Unidos. Este es un método revolucionario en el campo de trabajo de la musicoterapia, tanto desde el tratamiento del trastorno alterado del desarrollo y psicopatología en general como en los diversos bloqueos y ansiedad en músicos y artistas en general.

También a través de la flauta hago musicoterapia instrumental. Tengo dos maravillosas personitas, Pablo (Diagnosticado del Espectro Autista) y Dani (Diagnosticado de Síndrome de Asperger), los cuales han aprendido a tocar la flauta travesera debido a que son “Savans Musicales” (sabios musicales) y trabajan diversas áreas emocionales y psicológicas mediante la flauta travesera.

Como ves, es un mundo fascinante y lleno de emoción.

  • ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera como músico (o musicoterapeuta)?

Como músico, iba a tocar el concierto de Quantz para dos flautas en una iglesia preciosa. Una vez sentada la orquesta, salimos las dos solistas, y teníamos que bajar unos escalones. Casi al final de los mismos, me tropecé con el tacón del zapato, me caí para atrás y me quedé sentada (por suerte la flauta salió ilesa). Y como fue tan gracioso, todo el mundo aplaudió de la risa que les dio. Yo aún me río de ese momento. Se me quitaron los nervios de golpe y recuerdo que toqué la mar de tranquila.

Como musicoterapeuta, tengo anécdotas maravillosas. Comenzando a trabajar con uno de mis niños con el Síndrome Prader Willi, al conocer a la familia, la madre del pequeño de 2 años me dijo: “Me gustaría que mi hijo gateara” (era su anhelo y deseo). Yo no sabía que podría suceder dentro de las sesiones. Y seis meses después, abrí la puerta de la sala donde hacía musicoterapia y el niño salió gateando. La madre con lágrimas en los ojos me abrazó y me dijo que la había hecho muy feliz. Yo también me emocioné… Fue un momento enormemente tierno y de mucha felicidad.

Cristina, la madre de Pablo, un niño que lleva conmigo desde los cuatro años, me dijo:” Stella, Pablo me ha dicho que le compre una flauta travesera que quiere aprender a tocarla, ¿qué hacemos?. Yo, abrumada y a la vez ilusionada, le dije: “Cómprasela, vamos a cumplir su sueño.” En ese momento tampoco sabría si Pablo podría aprender a tocar la flauta. Hoy en día su madre se maravilla de lo que Pablo hace con su flauta travesera.

Hace dos días un peque me dijo: “Stella, he estado malo y te he echado muchísimo de menos”. A mí se me llenaron de lágrimas los ojos…

Son muchos los momentos de musicoterapia a través de la flauta travesera.

 

  • En el mundo de la musicoterapia, ¿en qué aspectos te ayuda más la flauta?

La flauta me ayuda muchísimo. Cuando estuve estudiando con Amelia Olfield me sobrecogió su manera de trabajar con las familias y la musicoterapia. Ella trabaja con su clarinete en las sesiones, y desde aquel instante decidí que la flauta travesera también sería igual de importante dando clase en el conservatorio y en las sesiones de musicoterapia. Trabajo con ella en las sesiones, hago muchas dinámicas con la misma y su sonido tiene un efecto especial en cada uno de los mayores y pequeños. A veces, los padres que se quedan fuera me escuchan y me dicen: «Tu trabajo es fantástico, y lo sé porque siento en mi corazón cómo tocas la flauta travesera».

  • Si alguien quiere dedicarse a la musicoterapia, ¿Cómo y por qué debería hacerlo?

Para dedicarse a la musicoterapia lo primero que hay que hacer es un máster en musicoterapia. En España hay varias universidades que lo imparten. El máster te prepara para saber cómo tratar a las personas a través de la música en las diversas áreas de intervención que tienen afectadas. Además, luego puedes especializarte en el campo que más te interese: Diversidad Funcional, Salud mental, Hospitalaria, Geriatría, Adolescentes, Educación, etc… Son muchos los ámbitos de trabajo y es un gran enriquecimiento en nuestra carrera como flautistas. En mi caso, recomiendo el Master Universitario de la Universidad Europea Miguel de Cervantes y el centro Músicaycolor. Pero es cuestión de mirar y hacer el que más se acople a tus necesidades. No es lo mismo trabajar en un hospital que trabajar con niños con Diversidad Funcional.

Desde que la musicoterapia entró en mi vida, hallé un mundo rico en posibilidades y, sobre todo y más importante, sentí cómo me nutría como flautista y como persona. Este enriquecimiento me cuesta relatarlo. No tengo palabras para explicar todas las sensaciones, vivencias, experiencias y tesoros con la musicoterapia. Es muy bonito que un niño te diga: “Ohh, esto es lo que necesitaba”; o que algunos de tus peques se expresen cantando. O que Pablo haga un concierto con su flauta travesera y esté enormemente feliz. También que Dani te lleve una obra de zarzuela y te diga:” Stella por favor, ¿me la puedes enseñar?” Cuando te embriagas de ella y te toca con su varita mágica, ya no puedes dejar de seguir adentrándote en su mágico mundo.

Es un gran enriquecimiento para los flautistas y, aunque no te dediques a ella, siempre te puede aportar y llenar de recursos para tu trabajo como flautista o intérprete.

  • Una vez leí en tus redes sociales que te mudaste a Madrid y comenzaste desde cero. ¿Qué recomiendas a la gente que se encuentra en la misma situación?

Te veo muy informado. Gracias por esta pregunta. Cuando tenía 19 años decidí dedicarme a la música en cuerpo y alma, y tomé la decisión de venir a Madrid a continuar con mis estudios de flauta travesera. No fue algo fácil, básicamente porque tuve que trabajar para pagar mis estudios y, a la vez, dedicar muchas horas de estudio a la flauta travesera y a las demás asignaturas del Conservatorio Superior. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, fue una época de enorme aprendizaje. Conocí a personas maravillosas que me ayudaron y acompañaron en el camino.

Por lo tanto, recomendaría a todo aquel que quiera dedicarse a la música o que tenga un sueño en su vida, que se arriesgue y lo intente. El primer paso es ese, y el siguiente, es ser paciente y poner la energía en ese propósito o en ese reto. Como me decía un profesor de flauta: “Caminante se hace camino al andar”. La vida es sabia y sabe lo que necesitamos en cada momento. Si la escuchamos, ella nos irá guiando y mostrándo lo que tenemos que experimentar en cada momento. Otra cosa que veo vital es no obsesionarse con el objetivo, sino ir pasito a pasito disfrutando del trayecto. Sé que a veces esto no es tan sencillo, pero confiando y escuchando a nuestro corazón, más tarde o más temprano todo se va colocando y llegando.

Recuerdo que Nadal decía en uno de sus partidos “Yo voy partido a partido, y lo demás, que vaya surgiendo”. Esta frase se me quedó grabada y lo aplico siempre en mi vida.

  • ¿Cómo ves la situación musical y musicoterapéutica actual?

Siento que vamos avanzando lentamente. Que los políticos no abogan por darle a la música el lugar que le corresponde. Las leyes educativas ponen 45 minutos de música por grupo a la semana en los colegios. Y a veces, hay pocas ayudas para las escuelas de música y conservatorios. Sin embargo, creo en las personas, y también siento que cada vez hay más niños, adultos, y músicos que quieren acercar la música a los otros. Esto hace que cada vez vayamos educando más y mejor a las personas. También que poco a poco sigamos haciendo educación musical en nuestros conciertos, ponencias, composiciones… en cualquier evento tanto musical como musicoterapéutico.

En el caso de la Musicoterapia pasa algo parecido; se piensa que es una terapia alternativa y no lo es. Esto es un error. Los musicoterapeutas luchamos a diario por aclarar este concepto. Lo alternativo suele estar ligado a ser otra opción a la medicina tradicional, y nosotros no pretendemos sustituir medicamentos ni a profesionales de la medicina. Es una disciplina terapéutica complementaria a los tratamientos tradicionales. No es invasiva y no tiene efectos secundarios. Y siempre que sale el niño de la sesión hacemos psicoeducación con la familia. Les explicamos lo que ha sucedió en la sesión y cuál es nuestro enfoque de trabajo, para que ellos puedan comprender en qué consiste y qué es la Musicoterapia, y a su vez, dar a conocer nuestro trabajo y explicar cada cosa que sucede en la sesión.

  • Un consejo para los lectores del blog

Como músico y como musicoterapeuta siento que tenemos que hablar, contar, narrar, hacer psicoeduación a través de la música y la musicoterapia. Así, cada vez nuestra voz se escuchará más y haremos personas más cultas en lo que a lo musical se refiere. Tenemos dos grandes herramientas, la música y la musicoterapia, para acercar lo emocional y lo humano a las personas, y además formar niños y mayores doctos. ¡¡ES NUESTRO TESORO Y NUESTRO VALOR, Y CADA VEZ, HAREMOS UN MUNDO MEJOR!!

¡¡NO ME CABE LA MENOR DUDA!!

 


Muchas gracias a mis mecenas “Flautistas Internacionales”

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