Entrevista a Claudia Walker

Intento siempre contratar a los alumnos de la Joven Orquesta de la OSG cuando se requiere un refuerzo. Me molesta un poco que las pocas orquestas de bolo en España ¡suelen contratar a profesionales que ya tienen trabajo!

Hoy te traigo una entrevista a una flautista con muchos valores y que sin duda demuestra que las cosas no vienen por sí solas, sino que hay que trabajar muy duro y esforzarse por lo que más deseamos.

Ella es Claudia Walker, la flauta solista de la Orquesta Sinfónica de Galicia. Y en esta entrevista nos habla sobre su trayectoria y unas cuantas ideas de lo más interesantes acerca de la experiencia de vivir en el extranjero, algo que está muy al dia actualmente.

¡Espero que te guste! Y si es así, ¡compártela en las redes sociales! 🙂

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–    ¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo de la música?

Sin duda, empecé a interesarme en la música porque mi madre y mi abuela dieron clases particulares de piano en casa.  No mostré talento ninguno para el piano, y luego con 11 años comencé a tocar la flauta en la banda del instituto. Quise tocar el clarinete, pero mi mejor amiga eligió la flauta: así cambió mi destino. Al principio, no destaqué nada, pero en de un par de años me puse seria y empecé a estudiar como una loca 4 horas al día. Diría que a partir de los 13 años, empezó a ser claro para mi y para todos los demás que iba a dedicar mi vida a ser músico. Estuve obsesionada con entrar en un buen conservatorio y conseguir una beca. Y desde el principio he tenido mucha suerte porque me surgió oportunidad tras oportunidad.

Mi primer profesor se concentró en los básicos de una forma extrema. A veces, estábamos una hora entera repasando los ejercicios de Moyse. Otras clases solo hacíamos escalas de Taffanel & Gaubert. Me alegro de haber tenido esta base, pero cuando entré en el Instituto Curtis en Filadelfia, estaba poco preparada para estudiar con Julius Baker. Él esperaba que le llevara una hora entera de repertorio virtuosístico cada semana. No fue hasta que estudié con Jeffrey Khaner y Geoffrey Gilbert cuando aprendí a estudiar de una manera eficaz.  Luego, con Jeanne Baxtresser en Juilliard para el máster, fue un trabajo super ameno: musicalidad, fraseo, matices, control de dinámicas.  Ella me animó a escuchar repertorio y actuaciones de otros instrumentos.  Cuando estudiaba una obra de flauta, me recomendaba entender el arte y literatura de la misma época.  Sobre todo, me exigió respetar la intención del compositor. En vez de mostrar mi propia personalidad en cada actuación, intentar reflejar el estilo de la obra misma. Otro elemento importante de estudiar con ella fue que no permitió ningún tipo de competición ni mal rollo entre sus alumnos. Hasta el día de hoy, intento no ser celosa cuando veo que una colega (o alumno!!) hace algo mejor que yo. Pero sí, hago preguntas: “¿cómo haces eso, cómo lo practicas, que ejercicios te ayudan?”. Aprendo mucho de mis colegas y alumnos.

 

 

–    ¿Cómo empezaste en la Orquesta Sinfónica de Galicia? ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera musical?

Llegar a ser la flauta principal de la OSG ha sido lo mas curioso y a la vez en lo que más suerte he tenido en mi carrera. Nunca fue un reto mío el trabajar en Europa. Aunque había estado tres veces como estudiante. Simplemente me escucharon en Nueva York dos del tribunal original que eligió los músicos para la OSG en 1992. Estuve tocando para otra cosa y mostraron interés en mi. Decidí apuntarme para la audición en la misma semana y gané mi puesto actual. Durante los primeros años mi intención era volver a los EEUU porque me sentía culpable de vivir tan lejos de mis padres. Pero aunque he tenido que viajar mucho, siempre he podido acudir a ellos en sus momentos más difíciles.

Claro que hace 26 años la situación musical en España era lo opuesto a ahora. El nivel de profesores y alumnos ahora es de lo mejor, mientras que no hay apenas trabajo. Yo intento siempre contratar a los alumnos de la Joven Orquesta de la OSG cuando se requiere un refuerzo. Ya tocan genial, pero la formación orquestal sólo se consigue con experiencia. Me molesta un poco que las pocas orquestas de bolo en España ¡suelen contratar a profesionales que ya tienen trabajo! La gente joven necesita y merece estas oportunidades.

 

 

–   Viniste desde EEUU para trabajar en España. Actualmente son muchos los músicos españoles que se van a otros países a trabajar. ¿Qué crees que aporta está experiencia? ¿La consideras recomendable para siempre o solo de forma temporal?

Es una pregunta compleja y depende de la personalidad de cada uno. Mientras estudiaba, estuve rodeada de personas de cada nacionalidad y las orquestas americanas reflejan lo mismo.  En la mayoría de las orquestas mundiales quien aprueba una audición es quien toca mejor, independientemente de su nacionalidad.

 

–    ¿Cómo ves el panorama de la música actualmente?

El panorama musical ahora es eso. Rusos ganando los mejores puestos en los EEUU, italianos ganando los mejores puestos en Alemania y Austria. Igualmente, la entrada a los conservatorios es difícil y democrática. Lo que puedo asegurar es que esta mezcla de culturas y estilos, enriquece y nos levanta al mejor nivel a todos. He aprendido tanto de tocar con músicos españoles… tan expresivos, y quizás menos obsesionados con jamás fallar que mi formación americana anterior. He aprendido a disfrutar más, a tocar de todo corazón con los grandes colegas que tengo alrededor en la OSG. ¡Ojalá también haya rasgos de mi manera de tocar que les influyan a ellos de forma positiva!

 

 

–     Un consejo para los lectores del Blog.

Yo me acuerdo perfectamente de la angustia en los años de estudios y audiciones cuando aún no sabía dónde ir y si iba a acabar con un puesto orquestal. Hay un elemento psicológico que cuanto antes hay que enfrentar, a través de meditación, respiración, mindfulness u oración. Es imprescindible encontrar una forma personal de controlar los nervios y tus propias expectativas para seguir en esta profesión. Y que no sean pastillas, porque cuando surge una situación en las que no las tengas, irá mal.

Cada músico es único y ofrece algo único. Tenemos que trabajar como locos (de una forma inteligente y controlada) y tener paciencia y confianza. A veces le damos vueltas a la cabeza porque no hemos aprobado una audición, cuando el criterio de un tribunal es tan subjetivo que no ha de cambiar nada. Lo que tenemos que hacer es tocar con nuestro “mejor yo”. Confiar en la gran preparación que hemos hecho para la audición o actuación, y recordar que tocamos porque lo queremos. Nadie nos obliga. Hay que estar agradecidos por cada oportunidad y por el público que nos escucha. Y creer un poco en el destino. ¡¡Suerte!!

 

2 comentarios sobre “Entrevista a Claudia Walker

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