Entrevista a Juan Parrilla

“Soy un flamenco que toca la flauta. El flamenco no lo he tenido que aprender, ya lo sabía desde pequeño. Siempre he escuchado flamenco. Es mi forma de vida y a lo que aprendí fue a tocar la flauta.”

Uno de los recuerdos que guardo con más cariño de mis inicios flauteros es el final del grado medio.

Aunque no fueron años fáciles, mi profe por aquel entonces, Simón Fernández, hizo que fueran más llevaderos. Nos trajo un curso de flamenco para instrumentos melódicos.

Era algo muy novedoso y que con 16-17 años llama mucho la atención. Sin duda lo hizo. Fue muy enriquecedor, divertido y una experiencia de la que aprendí muchísimo, además de descubrirme un mundo nuevo: el flamenco.

Por este blog ya han pasado flautistas flamencos como el propio Simón Fernández, Domingo Patricio, Sergio de Lope, Óscar de Manuel… ¿Has leído sus entrevistas?

Pues bien, quien impartía ese curso era Juan Parrilla, flamenco flautista y al que desde aquel curso admiro profundamente. Grandísimo artista, además de un musicazo. Han pasado muchos años y ahora he tenido la oportunidad de compartir un rato con él para traeros esta entrevista.

No puedo decir más que me siento afortunado de poder haber compartido ese tiempo con Juan. ¡Espero que te guste la entrevista tanto como a mi! 🙂

¡Por cierto! Juan ha sacado un discazo, llamado “Taxdirt”, del cual hablaré próximamente en un post. Pero os dejo este enlace para que vayáis abriendo boca. ¡A disfrutar!

 

 

  • ¿Cómo empezaste con la música?

Mi familia viene del flamenco, de cinco generaciones. Mi tatarabuelo, mi bisabuelo Tío Juanichi El Manijero, mi abuelo Tio Parrilla, mi tío Manuel Parrilla de Jerez (que fue un guitarrista legendario), mi hermano es guitarrista, mi padre es guitarrista… Así que imagínate con el instrumento que empecé. Con la guitarra.

Empecé con la guitarra, pero no era mi instrumento. Era muy malo. Eso de tocar y que te dolieran los dedos, que te saliera el callo… No era mi instrumento. Y fíjate, sin embargo mi hijo ahora toca la guitarra; no quiso flauta ni saxo. Yo no evolucionaba, y además mi hermano Manuel ya tocaba muy bien la guitarra. Y claro, ir después de uno que toca muy bien en la misma familia… pues no.

Mi padre quería que fuéramos músicos y me preguntó que qué me gustaba. Y ya entonces en la flauta empezaba a sonar Jorge Pardo, Manolo Sanlúcar (que también llevaba flautas)… Jorge ha sido el gran referente de todos nosotros, así que elegí la flauta. Y con la flauta, la flauta… ¡aquí estoy!

 

  • Te iba a preguntar cómo empezaste en el flamenco pero…

Es que yo no soy un flautista que toca flamenco. Es al revés, soy un flamenco que toca la flauta. Yo el flamenco no lo he tenido que aprender, ya lo sabía desde pequeño. Siempre he escuchado flamenco. El flamenco es mi forma de vida y lo que aprendí fue a tocar la flauta.

 

  • ¿Qué es lo más curioso que te ha ocurrido en tu carrera como músico?

Me ha pasado de todo. Son tantas cosas… Lo último fue escuchar a Pepe Sotorres tocar en el Auditorio Nacional una malagueña, una cartagenera y una soleá que compuse. Además me hizo un regalo precioso: la partitura manuscrita, que la tengo como oro en paño, ya que yo le mandé la música sin escribir. Es una de las cosas bonitas y curiosas, además en un templo de la música.

También cuando estuve en la Convención de Sevilla tocando con Pahud, con Jorge, con Vicens, con Omar Acosta, con Pedro Eustache… estaban todos tocando una pieza mía y yo ahí dirigiendo. Fue súper emocionante.

 

 

  • ¿Qué crees que aporta el flamenco a un músico clásico?

El ritmo, salirte un poco de la partitura… Cuando viene el alumno y le pido tocar algo y no sabe tocar sin partitura… Sobre todo el ritmo y el no ser dirigido; el mandar tú en el tiempo, en tu instrumento. Sentirte libre tocando, sentirte que no estás atado a un papel. Y el ritmo sobre todo. Cuando vienen contratiempos, síncopas, tresillos de negra… Ese tipo de cosas. La libertad musical.

 

  • ¿Crees que los músicos clásicos deberían aprender algo de flamenco en el conservatorio?

Creo que los músicos clásicos deberían aprender todo tipo de músicas. En Berklee y en este tipo de sitios te dicen: ¿vas a tocar el piano? Sí, y la batería. ¿Vas a tocar la batería? Pues el piano también.

El ritmo es fundamental en el tipo de música que sea. Cuando te sales de lo tuyo y dices: “Bueno vamos a tocar unos tangos, una bulería, una soleá, unas alegrías…” ¡Es otro mundo!.

Tocar otra cosa que no sea clásico enriquece: jazz, flamenco, salsa… Cualquier tipo de música te enriquece, aunque luego te dediques a tocar clásico. Beber de otras fuentes siempre es muy importante, tener otra perspectiva.

También con el sonido. Porque tener el sonido tan limpio… Sí, para ciertas piezas sí, pero si te piden otra cosa… Si toco yo por bulerías como si tocara un Mozart… pues va a ser que no. Porque no transmito. O al revés, pues tampoco.

A mi me encantaría que hubiera flamenco en los conservatorios. De hecho hago seminarios en los conservatorios. Y sí, ya llegará. ¡Espero verlo!

 

 

  • Como músico de flamenco, ¿qué te ha aportado la música clásica?

Tengo formación clásica: estudié con el maestro Andrés Carreres, que era solista de la Nacional en esa época. Y te aporta lo que es el instrumento. Es decir, la formación clásica es todo. Al margen de lo que quieras tocar. El sonido, las escalas, los estudios… te enseñan a tocar el instrumento.

Si tú empiezas a tocar como mucha gente que es autodidacta y que coge un instrumento para tocar jazz, te pierdes muchas cosas en el camino. Es como quien dice: “Yo toco flamenco”. Y tú dices: “Vamos a leer esta partitura”. Y te dice: “No, es que yo las partituras…”. Tiene que haber un equilibrio. La flauta es un instrumento que viene del clásico. No como a lo mejor la guitarra flamenca. ¡Pero yo he estudiado Taffanel como todo dios! Y luego tocas lo que quieras. Tienes que cambiar un poco el sonido y tal, pero la técnica del instrumento viene del clásico. El clásico es todo para el instrumento.

 

  • Además de flautista eres compositor y arreglista. ¿Qué te aporta eso a la hora de tocar la flauta?

Me aporta otra manera de ver la música. No lo ves simplemente desde la perspectiva del flautista, sino que vas ampliando.

Al principio, cuando componía con Joaquín Cortés (que me dio la oportunidad de empezar a componer), en las primeras piezas había muchísima flauta. Cuando luego empecé a componer para más instrumentos, la flauta tenía su papel: tocar menos. Porque cuando llevas media hora tocando sin parar… te enseña a pararte. El silencio y a respiración te aportan mucho como compositor, porque ves los espacios. Piensas: “Cuando entre aquí va a ser precioso. Porque lo he escrito para mi.” Jajaja

 

  • También impartes clases y cursos. ¿Qué es lo que más te llama la atención de los alumnos que vas escuchando? ¿Hay algo que encuentres en común entre todos ellos?

Siempre me pasa algo con el ritmo. A la hora de trabajarlo… a los músicos de clásico es como si los preparasen para ser dirigidos. Yo te marco el tempo y tú tocas. Yo les pido que toquen ellos, que marquen ellos el tempo, que toquen las palmas, se acompañen con el pie… Esa psicomotricidad de tocar y mover el pie al compás es un mundo para ellos. Incluso gente con un nivel increíble que llega y le pasa eso… Yo creo que es un poco de miedo a que salga mal. Por supuesto que te va a salir mal, ¡como el doble picado! Hasta que sale el doble picado, me cago en la mar…

Una cosa que tienen en común mucho es eso, el trabajo que les cuesta entrar en el ritmo, tocar solos, soltarse…

 

  • ¿Cómo ves el panorama musical actualmente?

Un desastre. Cada vez que ponen la tele se te quitan las ganas: Operación Triunfo, La Voz… todos los programas que ves qué dices: “Cómo podrán…” Me encantaría ver que grandísimos músicos que por ejemplo tocan en clubs de jazz, están también en estos programas o en grandes festivales. Es una pena que escuchar a esos grandes músicos esté reducido a ir a un club de jazz y no sea tan accesible para todos.

Hay gente por ahí haciendo canciones como Whitney Houston. ¿Usted de donde es? ¡De Córdoba! Y sale cantando en inglés… ¿Y usted? ¡De Úbeda! Y sale cantando en inglés.

Se está perdiendo la identidad, la identidad musical que tenemos, sea la música que sea… Nosotros tenemos nuestra música clásica: Falla, Albéniz… que es una maravilla. Tú pones la radio y no escuchas eso, a no ser que te vayas a Radio Clásica. O algún tema que ponen en la radio, Caetano Veloso o Piazzolla… ¡no tiene porque ser música clásica! Cualquier tipo de cosa que digas tú: qué bonito, qué música. La música es música, sea clásica, flamenca…

Pero hay dos tipos de música: la buena y la mala. Y ahora estamos con ese punto comercial del todo vale, y se te quitan las ganas de poner la radio. O de poner la tele. No hay conciertos que digas: “qué conciertazo acabo de ver en la tele”. Es una pena, y es lo que hay. Y la gente está educada así. Les pones un concierto de un violinista impresionante y a Manolo Escobar, y prefieren a Manolo Escobar. Es la educación musical que se está dando. Y la gente no entiende y no está preparada para escuchar cierto tipo de música. Por ejemplo, el tema de “Despacito”… eso es muy fuerte. ¿Esto es lo que estamos consumiendo? Pones la radio y es lo que suena. Y cuando quieres escuchar flamenco, escuchas una versión de “Despacito” flamenco. Dices tú, ¿aquí también?. Es lo que hay…

 

  • ¿Qué consejo darías a los lectores del blog?

Que busquen la pureza de todo. Que busquen lo bueno. Esta mañana estaba escuchando el Libertango de Piazzolla. Escuchas eso y te llena el alma. Escuchar buena música, sea la que sea. Llenarte de lo bueno. Y ser tu mismo. Y disfrutar de la música, que es muy bonita.

 

Otros Posts

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.