La guía del buen público

Consejos para disfrutar y dejar disfrutar al resto del público.

 

     El otro día fui a escuchar un concierto de la Orquesta y Coro Nacionales de España. Era uno de los primeros programas que tocaba mi novia con ellos y no dudé en ir a escuchar. Un bonito programa que prometía hacer disfrutar al máximo del concierto. Un buen director, un solista de primer nivel como Christian Zacharias, la OCNE y un público… que yo creo que debió ser más respetuoso con lo que había en el escenario.

 

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Probablemente haya mucha gente que no sepa el «funcionamiento» de un concierto de música clásica. También hay mucho público que tiene el buen hábito de asistir a estos conciertos, pero a pesar de ello no tiene buenos hábitos como público. Y quede claro que por supuesto hay que agradecer a toda la gente que va a los conciertos, pero siempre hay que intentar dar facilidades para disfrutar al máximo la experiencia.

     No creo que sea por la falta de avisos, por ejemplo, en el Auditorio Nacional de Música de Madrid (hasta en inglés). Pero la cantidad de ruidos molestos procedentes del público a la hora de escuchar el concierto fueron muchos y muy variados. Así que tomando como ejemplo este concierto, y ya que se dieron todas las posibilidades, os voy a comentar todo aquello que creo que debemos intentar hacer para que el resto del público que se encuentra escuchando un concierto pueda disfrutar tranquilamente de la música. Es por el bien de todos, como digo, tanto para el público que escucha como para la concentración de los músicos que nos harán disfrutar del concierto.

 

LOS IMPRESCINDIBLES

– La tos: No dudamos que es algo muchas veces inevitable, incluso para los mismos músicos que tocan. Pero no me creo que los astros esten tan alineados como para que mientras escuchas el concierto siempre haya una tos. En España no tenemos tanto frío como para estar tan acatarrados. Así que si no te es totalmente necesario o no puedes más, por favor, ¡no lo hagas! Y este punto nos lleva inevitablemente al siguiente…

caramelos-envueltos     – El caramelito: Por favor, sé que te apetece comer el caramelo que te han dado hoy en el banco, pero mejor que no sea en un concierto. Si tienes tos y quieres tomarte un caramelo… hay cajas, botes que no hacen ni la mitad de ruido e incluso te puedes dejar los caramelos preparados en algún tipo de envoltorio que no suene tanto. ¡Es algo muy molesto para todos! ¿Quizá los auditorios podrían repartir junto con la entrada caramelos en envoltorios adecuados? ¿O simplemente deberíamos ser mejor educados en este aspecto?

– El móvil: Vale, todos lo llevamos encima normalmente. Pero muchos nos preocupamos de ponerlo en silencio o apagarlo. Y en la mayoría de auditorios se recuerda el apagarlo cuando está ya la orquesta en el escenario. ¡Pues no! Siempre hay alguien a quien le suena el teléfono en el momento más delicado de la obra… Si hay gente que no sabe apagarlo, ¡ofrece tu ayuda!

     El propio Christian Zacharias nos lo explica en este video, con algo que le pasó en uno de sus conciertos.

 

Christian Zacharias, en un concierto con la Sinfónica de Goteborg.

 

– La butaca caliente: A menos que no sea estrictamente necesario, no te vayas de tu butaca… Se supone que tienes tiempo, ganas, y disposición para escuchar un concierto, y has pagado una entrada… ¿Por qué abandonar tu butaca antes de acabar el concierto o la primera parte? O lo que es peor, entre movimiento y movimiento. Sólo vas a conseguir captar la atención de mucha gente y molestar a la gente que tienes sentada a tu lado…

 

LOS DE PÚBLICO NIVEL «PRO»

– ANTES | Estar en silencio mientras la orquesta afina: Es algo que no siempre pasa… Y debería pasar. Cuando el concertino se levanta, tanto orquesta como público intentan guardar silencio para que la afinación sea la mejor posible. ¡Es por el bien de todos y por la calidad de la interpretación!

     – DURANTE | Entre movimiento y movimiento: se tose si es necesario, ¡pero no es obligatorio! La pausa entre movimientos también forma parte de la música. Por eso muchas veces puede haber pausa como no haberla.

   – DESPUÉS | Dejar acabar un movimiento: Tenemos la costumbre de no aplaudir entre movimientos, quizá ese tema sería algo discutible. Pero hay veces que al acabar un movimiento lento, el público no deja ni un segundo desde que acaba… ¡Disfruta de ese momento tan especial! ¡Muchísimas veces ese silencio es lo más increíble que te puedas imaginar! ¿Has visto este vídeo de Claudio Abbado?

 

 

¿Será una cuestión de educación? ¿Cultural? ¿Qué opinas? Y ya sabes, si te ha gustado el artículo, ¡compártelo!

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